Viewing Room
season 2020 – 2021

“Serie de bailarines” es un grupo de imágenes donde la artista muestra su percepción de la sociedad cubana contemporánea, más concretamente desde los vínculos religioso-culturales provenientes de África, asimilados en la cubanía sin siquiera haber transcurrido más de 200 años. Lo que en época fue motivo de mucha discordia entre esclavos, criollos cubanos y colonos españoles. Tanto en lo que respecta las costumbres religiosas y las tradiciones culturales. Esta percepción de la vida cultural tradicional religiosa forma parte de la cubanía de manera cotidiana.
La artista con estas serie de fotografías quiere mostrar el amor entre razas, la percepción de la mujer blanca proveniente de españoles y el hombre negro africano, esclavizado. Ya que todavía hoy por hoy en el mundo cubano está mal visto, sigue siendo motivo de discordia en la sociedad. Loyola espera poder dar a entender a los espectadores que las razas no existen sino que el hombre es uno solo, que el amor entre ellas es más fuerte, transparente y real que el de cualquier otra unión por ser esta una pareja que trasciende lo cultural.
Las localizaciones que la artista ha elegido para construir estos retratos románticos tienen que ver con los templos donde se efectúan ceremonias secretas de las religiones provenientes de África o lugares de reuniones de hermandades secretas como el Ñañiguismo. Crea un relato donde la mujer blanca se inicia en arraigadas tradiciones provenientes de tierras yorubas, utiliza atributos decorativos como joyas y vestidos específicas sin ser considerado tabú.
Mediante todos estos ingredientes Loyola consigue crear un correlato entre la cubanía, el mundo yoruba, el amor y la danza, plasmada en esta serie fotográfica donde se adentra en la génesis del culto, de lo mágico-religioso, dotando a las imágenes de una profundidad ancestral.
El trabajo está vinculado con la intención de mostrar a los espectadores la belleza y sensibilidad de los cuerpos amantes. Todo ello dotado de la tradición secular de la religión yoruba. La fotografía funciona como espejo de emociones personales, al ver los retratos danzantes percibimos no sólo la apariencia sino los sentimientos, emociones y experiencias.